11/9/13

La lacerante y eterna angustia de Fidelio Ponce


Aquel pintoresco cantinero asturiano llamado Manuel Pérez y Rodríguez (1910-2003), pero conocido por todos los pobladores de La Habana como “Bigote e` gato”, relataba que allá por los años 40 del siglo XX un singular personaje comenzó a frecuentar su bar, situado en Teniente Rey 308, entre Aguacate y Compostela, en el 
corazón de La Habana Vieja.


Contaba que más de una vez lo vio canjear pinturas por unos pocos pesos, y en cierta ocasión hasta por dos bulbos de estreptomicina. Con el tiempo, pudo enterarse de que aquel hombre con apariencia enferma y espectral, era archiconocido en el mundo artístico nacional y respondía al nombre de Fidelio Ponce de León.
Nacido en 1895 en el Camagüey, y bautizado como Alfredo Ramón Jesús de la Paz Fuentes Pons, el futuro Fidelio Ponce sufrió a los ocho años la muerte de su madre y a continuación el exilio del hogar paterno, debido a constantes desavenencias con su madrasta.
Acogido en casa de sus tías solteronas, mujeres signadas por extrema religiosidad y carácter introspectivo, deciden ingresarlo en las Escuelas Pías, ámbitos que influirán definitivamente en la formación contemplativa y franciscana del joven.
En 1916 se traslada a La Habana, y logra matricularse en la entonces Escuela de Pintura de San Alejandro. Allí se nutre y siente predilección por Esteban Murillo, pintor español del siglo XVII, que había sido capaz de plasmar sucesos cotidianos en una atmósfera pletórica de misticismo y piedad religiosa, acordes con la educación 
recibida por él.
Más, la rigidez de la academia, seguidora de pautas trazadas por la vanguardia europea y ajena a la expresividad de la cultura cubana, impulsan a Fidelio a abandonar la institución en busca de su citado propósito: “Para que una obra sea realmente inmortal debe venir desde adentro, no ser una fría copia de la realidad. Así es mi estilo, yo no puedo imitar, ni repetir. Yo necesito crear"

Descemer Bueno Concierto único en Madrid



El día 5 de octubre el cantautor cubano Descemer bueno se presentará en la sala Clamores de Madrid. No te lo puedes perder :) 

4/9/13

#Cuba,Un septiembre barroco

La oncena edición de esta temporada devuelve a La Habana, durante este noveno mes del año, jornadas de música antigua pero siempre actual.
Los conciertos se extenderán desde el viernes13 de septiembre hasta  el lunes 30, siempre en la sala de la Iglesia de Paula.

Organizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad y el Conjunto de Música Antigua Ars Longa,  la temporada incluirá presentaciones los viernes13, 20 y 27, desde las siete de la noche. La clausura será el lunes 30.

El concierto inaugural lleva por título ¨Imaginarios sonoros de lo africano en Iberoamérica en los siglos XVII y XVIII¨, a  cargo del Conjunto de Música Antigua Ars Longa, bajo la dirección de Teresa Paz.

Para el viernes 20 de septiembre se anuncia ¨Bolero Vs. Fandango¨ espectáculo también a cargo de Ars Longa con música interpretada en  los salones de España a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Este concierto permitirá disfrutar la sonoridad de la réplica realizada a una de las guitarras conservadas en el Museo Nacional de la Música, aquí en La Habana.

Ese instrumento, una de las piezas más importantes de la colección de esa institución, fue construido en 1816 por Francisco Pagés, hijo del célebre luthier Juan Pagés, quien parece haber emigrado a La Habana hacia 1804 y aquí murió en 1841.

El tercer concierto de Septiembre barroco está previsto para el viernes 27 de septiembre y será con instrumentistas del Conjunto de Música Antigua Ars Longa. Ellos interpretarán obras de compositores de este período como Georg Philipp Telemann y Jan Dismas Zelenka.

¨Órgano Plus¨ será el título  del concierto de clausura. Participarán el organista Vincent Bernhardt junto a Músicos de Il Delirio Fantástico y Ars Longa. Interpretarán obras de autores como: Arnolt Schlick, Michelangelo Rossi, Johann Sebastian Bach y Antonio Vivaldi, entre otros. Esto será el lunes 30 de septiembre.

Con el noveno mes de año, a la conocida Iglesia de Paula, regresa el misticismo de antaño entrecruzado con aires de contemporaneidad, en un exquisito encuentro de buen arte y talento creador con las jornadas de otra edición de la temporada de conciertos Septiembre Barroco.

2/9/13

Iglesia de Paula en conciertos

La sala de conciertos Antigua Iglesia de San Francisco de Paula presentará varias funciones durante el mes de septiembre, siempre a las 7:00 p.m., la primera de los cuales estará a cargo del Conjunto de Música Antigua Ars Longa, bajo la dirección de Teresa Paz y tendrá lugar el viernes 13, en esa institución situada en la Avenida del Puerto y la calle San Ignacio, en el Centro Histórico de La Habana Vieja. Las piezas escogidas para la ocasión forman parte del imaginario sonoro de lo africano en Ibero América en los siglos XVII y XVIII.

El viernes 20, también el Conjunto de Música Antigua Ars Longa ofrecerá el recital Bolero vs. Fandango, espectáculo que contempla la música en los salones de España a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Este concierto deviene ocasión especial para disfrutar la sonoridad de la réplica realizada a una de las guitarras que se conservan en el Museo Nacional de la Música. El instrumento -una de las piezas más importantes de la colección de dicha institución- fue construido en 1816 por Francisco Pagés (Sevilla, 1773: La Habana, ca.1841), hijo del célebre luthier Juan Pagés, quien parece haber emigrado a La Habana hacia 1804, ciudad en la que falleció.

Vuelven a presentarse instrumentistas del conjunto Ars Longa el viernes 27 con un concierto en el que se escucharán obras de los compositores del barroco Georg Philipp Telemann y Jan Dismas Zelenka.

Cierran las presentaciones de septiembre en la sala de conciertos Antigua Iglesia de San Francisco de Paula, el lunes 30, con un programa titulado Órgano Plus, a cargo del organista Vincent Bernhardt junto a Músicos de Il Delirio Fantástico y del Conjunto de Música Antigua Ars Longa. En esa ocasión el público podrá disfrutar obras de Arnolt Schlick, Michelangelo Rossi, Louis Couperin, Dietrich Buxtehude, Johann Sebastian Bach, Antonio Vivaldi y del Robertsbridge Codex.

1/9/13

El cementerio de Colón: patrimonio cultural de los cubanos

Atractiva resulta en el cementerio de Colón, de la capital cubana, la constante presencia de antorchas invertidas, acompañadas de ramas de laurel y de relojes de arena alados que indican, con el descenso de sus granos, lo irreversible de la vida terrenal.

Constituye el único dedicado al gran navegante y descubridor de la Isla y de otros territorios del continente americano.

Por ser uno de los cementerios más sobresalientes debido a sus valores esculturales, la Necrópolis de Colón es un patrimonio cultural de la nación cubana.

A la institución se le da la denominación de Necrópolis a partir del siglo XX y su fundación fue el 30 de octubre de 1871.Los primeros asentamientos datan de 1868 y hasta la fecha hay registrados cerca de 53 mil 300 propiedades y más de dos millones de fallecidos.

El autor del proyecto fue el arquitecto español Calixto Aureliano de Loira y Cardoso, residente en Cuba, quien falleció repentinamente a los dos años de comenzadas las obras; fue inhumado en el primer monumento funerario cuya construcción dirigiera la Galería de Tobías.

La planta de la Necrópolis está dividida en cuatro grandes áreas llamadas cuarteles, resultado del corte en cruz de dos ejes formados por sus avenidas principales, diseño éste que se repite en el interior de los cuarteles.

Las cruces dividen la superficie del cementerio a partir de una jerarquización social al precio de las parcelas según la ubicación: zona de monumentos de primera, de segunda, o tercera.


Estilísticamente abundan los monumentos eclécticos-neogóticos y neorománicos, aunque se encuentra en ocasiones capillas Art Decó y en casos muy específicos de un matizado racionalismo.
La entrada del cementerio, muy frecuentado por turistas nacionales y extranjeros, se caracteriza por un monumento en su tope, de mármol de carrara de 34 metros de longitud por 21,66 metros de altura, y representa las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad. La portada es obra del arquitecto español Calixto de Loira; los relieves y las esculturas en mármol carrara son del cubano José Vilalta de Saavedra.
La tumba La Milagrosa es uno de los monumentos más visitados de la institución; en ella descansa Amelia Goire de la Hoz, dama de alta alcurnia muerta el tres de mayo de 1901 casi al término de su embarazo. Su tumba se ha convertido en un centro de peregrinación donde los creyentes piden favores y hacen promesas.
Otro de los lugares más frecuentados es el conjunto escultórico dedicado a los bomberos, muertos trágicamente en 1890 cuando sofocaban un incendio. La obra funeraria de unos 10 metros de altura, obra del español Agustín Querol, representa a los fallecidos con sus verdaderos rostros.
Significativos son los monumentos erigidos a personalidades como Máximo Gómez en la Avenida Central, los de Juan Gualberto Gómez, Antonio Guiteras, los Veteranos de las Guerras de Independencia en la Avenida Fray Jacinto y otros como los de Capablanca y Alejo Carpentier.

29/8/13

Las dos pasiones del cantautor cubano Raúl Paz


 Raúl Paz se despertó cuando tenía 15 años, soñaba con la luz y creció tan temprano, que tras actuar en un filme de culto se percató de que su verdadero sueño era cantar.Un artista cubano sin dudas difícil de encasillar, Paz se define como un tipo tímido y familiar, que no cree en lo definitivo y que ha hecho muchas cosas para estar seguro de lo que no quiere hacer.

Autor prolífico, cuyas letras de lírica urbana tienen mucho en común con las crónicas juglarescas, Paz le aseguró a Prensa Latina que el oficio de escritor le seduce, pero a la vez le intimida.

"Siempre me fascinaron los trovadores que iban cantando historias de pueblo en pueblo, y me gusta ese rol de cuenta cuentos, ya sean reales o inventados", comentó con su sempiterna sonrisa cansada.

Al preguntarle si se atreverá a escribir prosa responde: "Cuando me aburra de subir a los escenariosâ�� ¿por qué no? En anécdotas solo tengo mucho que contar".

Y en verdad ha vivido con intensidad desde que vino al mundo en 1969, en el occidental poblado de San Luis, provincia de Pinar del Río: es un artista cosmopolita, pero pinareño de alma.

Antes de entrar al bachillerato quería ser arquitecto, pero igual tocaba en un grupo musical aficionado cuyos integrantes se creían, recuerda, "los Beatles de Pinar del Río".

Como cuenta en su canción "Revolución", a los 15 años comprendió que sus sueños solo serían posibles en La Habana, y vino a vivir con una tía, hasta entrar al Instituto Superior del Arte.

Ahí conoció al profesor Armando Suárez del Villar, que abrió su espectro musical y lo introdujo a la ópera, el ballet y la música clásica, mientras alternaba sus estudios de canto y actuación.

Por aquella época tuvo la suerte de ser elegido por el cineasta cubano Fernando Pérez para su filme "Hello Hemingway", experiencia enriquecedora que lo convenció de que lo suyo era el canto.

Sobre Pérez, uno de los realizadores más importantes de Cuba, Paz aprendió lo importante de comprometerse con su obra, el sacrificio que entraña todo, y la necesidad de ponerle la vida a su arte.

En música tenía cierto retraso respecto a sus compañeros de aula, provenientes del sistema cubano de enseñanza artística, como Iván del Prado, que llegaría a dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional.

Pero tenía talento y condiciones, y se ganó una beca de canto clásico en la Schola Cantorum del Conservatorio de París: allá, tan lejos de Cuba, fue que conoció mejor la música de su país.

Para ganarse la vida, pagarse el alquiler y demás, iba de bar en bar con su guitarra, hasta caer en un restaurante de comida mexicana dirigido por un árabe, donde se especializó en música tradicional.

Aquello estaba cantado, porque Paz nunca se vio vestido de frac, cantando ante un piano: "ser cantante de ópera es como ser cura, exige rigor, sin fumar, beber o trasnochar", evocó.

Después vino el éxito, el reconocimiento, el álbum Mulata (2003) y tres más, que le enseñaron que el secreto estaba en ser honesto, no hacer demasiadas concesiones y respetarse a si mismo.

"Mi música se parece a mi", afirma rascándose su incipiente barba y reconociendo la influencia de la música profunda de Cuba, desde el trío Matamoros y Guillermo Portabales hasta una rumba de cajón.

En su lucha constante por ser actual, Paz defiende su manera de decir las cosas, y no teme al riesgo, como cuando compuso Carnaval para la cantante francesa Camille, "más loca que yo", dice.

Amante de las historietas de adulto, Paz lee relatos cortos y le gusta Julio Cortázar, aunque tiene menos tiempo que antes para la lectura, entre sus dos pasiones: la música y la familia.

Ser padre le cambió la vida, e intenta ser lo más correcto, pues la de músico es una profesión que tiende al desenfado, y cree que la familia es como un país pequeño que hay que crear y defender.

A veces siente que le debe una canción a Hemingway, personaje que parece perseguirlo, pero tendría que grabar cientos de discos para pagar las deudas sentimentales que tiene con musas y amigos.

Por eso evita las dedicatorias directas tanto como explicar sus canciones, porque este músico tan relajado asegura que solo hay una cosa que lo traumatiza: dar órdenes.

Homenaje al Benny Moré en una esquina de Caracas

 Muchos caraqueños detuvieron hoy su andar por el centro capitalino para escuchar en la voz del venezolano Joel Ruiz algunos de aquellos boleros con que el cubano Benny Moré, entre un trago y otro, construyó su leyenda de cantor maldito.La llamada Esquina de la Patria -un espacio cultural que cada semana se activa a un costado de la céntrica Avenida Urdaneta, junto a la sede del Ministerio de Industrias- fue testigo de un homenaje al "Bárbaro del Ritmo", quien el pasado 24 de agosto hubiese cumplido 94 años.

El Benny (1919-1963) también murió joven, como tantos genios malditos del arte.

Tras las anécdotas sobre su paso en 1957 por Caracas, sobre su vida disipada, embriagada de alcohol y música, sobre su camino romántico desde la pobreza al éxito y la gloria, llegaron los acordes nostálgicos y la interpretación agradecida de "Cómo fue", "Alma libre" o "Mucho corazón".

Acaso quienes escucharon algún tema de pie o pasaron de largo, presos de la prisa de estos tiempos, fueron sensibles a la provocación y sintieron de pronto el deseo de llegar a casa y desempolvar las grabaciones del Bárbaro y su Banda Gigante.

El bolero estuvo a tono con el mediodía nublado de Caracas, pero se extrañó este jueves el mambo, la guaracha, el son montuno; cosas como aquello que dice "Castellano, qué bueno baila usted", o aquello otro: "Pero qué bonito y sabroso".
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